Mi jefa tuvo la amabilidad de regalarme una cesta de Navidad vegana que
confeccionó ella misma especialmente para mí. Debió gastarse un riñón y me pareció un detallazo, no solo por el regalo en sí sino por el esfuerzo que sé
que supone para un no vegano el dilucidar qué puede y qué no puedemos comer. La verdad es que me hizo mucha ilusión.
Por la tarde estaba fardando con una amiga de mi cesta y esta me preguntó ¿pero qué lleva una cesta de Navidad vegana? Mi cesta llevaba diferentes variedades de tofu, frutos secos, frutas secas (¡ay, la fresa seca!), algas, panecitos, quinoa, pan de higo, copos de avena, aceite de oliva virgen extra, vinagre de Jerez… La cesta estaba a punto de reventar.
Mi amiga me dijo algo así como que para ella sería francamente difícil preparar una cesta de Navidad para un vegano y sé que mi jefa también se volvió un poco loca así que me preguntó “¿tú qué le pondrías a un vegano en su cesta navideña?” a lo que yo respondí que prepararla es muy fácil, mucho más de lo que cualquiera podría pensar y que, en realidad, LOS VEGANOS COMEMOS LO MISMO QUE TODO EL MUNDO, solo que obviando los productos de origen animal. Nos somos marcianos.
Por la tarde estaba fardando con una amiga de mi cesta y esta me preguntó ¿pero qué lleva una cesta de Navidad vegana? Mi cesta llevaba diferentes variedades de tofu, frutos secos, frutas secas (¡ay, la fresa seca!), algas, panecitos, quinoa, pan de higo, copos de avena, aceite de oliva virgen extra, vinagre de Jerez… La cesta estaba a punto de reventar.
Mi amiga me dijo algo así como que para ella sería francamente difícil preparar una cesta de Navidad para un vegano y sé que mi jefa también se volvió un poco loca así que me preguntó “¿tú qué le pondrías a un vegano en su cesta navideña?” a lo que yo respondí que prepararla es muy fácil, mucho más de lo que cualquiera podría pensar y que, en realidad, LOS VEGANOS COMEMOS LO MISMO QUE TODO EL MUNDO, solo que obviando los productos de origen animal. Nos somos marcianos.
